Teoría del terrario

Teoría del terrario

 

Iguana iguana, detalle cabeza

© ACG. Zootecnia doméstica. Der. Res.

Seguramente habrás tenido alguna vez en casa un hamster o un pájaro en sus jaulas durante mucho tiempo dedicándoles los pocos minutos diarios de atenciones que requieren y sin encontrarte con demasiados problemas a lo largo de lo que fueron sus vidas. En ese caso te preguntarás qué sentido tiene en definitiva todo este tinglado si lo único que deseas es observar o manosear tu iguana cuando vuelves de trabajar o estudiar. Bueno, es obvio que la diferencia puede llegar a ser ostensible y está relacionada con cuestiones anatómicas como pelos, plumas y escamas. De hecho, voy a sacudir un poquito tu autoestima o al menos, intentarlo. Aquel hamster que vivió apaciblemente durante la friolera de tres años (Eso es bastante para un hamster) no sólo me consta que estuvo bien cuidado sino que, además, disponía de un arma secreta que también tenemos todos los mamíferos y aves: La capacidad de termoregularnos de forma autónoma, es decir, podemos mediante pequeñas contracciones musculares y nuestra sudoración regular la temperatura de nuestros cuerpos.¡Qué gran invento! Y no es nada nuevo, hace una infinidad de milenios que lo venimos haciendo y eso nos ha permitido conquistar todo tipo de lugares por inhóspitos que sean. Y no solo eso, podemos viajar en unas horas de Groenlandia al Caribe y en unos días seremos capaces de sacar el máximo rendimiento a nuestro cuerpo, sobretodo si el motivo son unas vacaciones… No nos relajemos y vayamos al grano.

Los anfibios y reptiles son bichos poiquilotermos o, mal dicho y en un lenguaje accesible, de sangre fría. Cuando nos explican estos conceptos en el colegio tenemos una edad perfecta para pensar en cualquier otra cosa. ¿Somos realmente conscientes de lo dura que puede llegar a ser la vida de un animal que depende estrechamente del tiempo que hace a su alrededor? Pronto descubrirás que sí. ¿Y entonces, cómo puede ser que estos animales hayan colonizado toda suerte de biotopos que van del desierto de Kalahari a los Alpes pasando por las selvas impenetrables de Borneo?. Ha sido una cuestión de tiempo, multitud de mutaciones infructuosas y algunas acertadas.

 

Hala! Otra vez de excursión!

 

Te propongo un ejercicio y para ello tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que el de las vacaciones en el caribe eres tú!. La mala es un poco mas difícil de digerir, pues por una extraña razón, acabas de despertarte en el cuerpo de una iguana común (Iguana iguana)!!!. No estoy bromeando, esto ya va en serio:

 

Poza en río

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

-”Algún lugar en la selva, junto la orilla de un río en la península del Yucatán, México. Amanece y te despierta el cimbreo de la rama sobre la que has dormido. Hambre y frío. Estamos a unos 26ºC, la humedad del 95% y sopla una constante brisa que huele a mar. Eres una iguana de un año y ya mides casi un metro de cabeza a cola.

Sacas la lengua y palpas con ella insistentemente la superficie de una hoja para olfatear. Descubres que está mojada y aprovechas para beber. Ya está bien de coger frío, aquí en el trópico el sol sale de golpe y casi sin que te des cuenta y hay que aprovecharlo. Te cuesta moverte. Estás entumecido por las bajas temperaturas pero hay que trepar hasta las copas de los árboles para asolearse, condición indispensable para recuperar el tono muscular y la capacidad de huida. Ahora eres tan lento que un depredador oportunista te atraparía en un abrir y cerrar de ojos. Poco a poco vas salvando los 30 metros de altura hasta que llegas arriba. Aquí el impacto solar es directo, un lugar perfecto para extenderse y calentarse.

Llevas un rato sesteando y ya estamos a cuarenta grados. La humedad ha descendido bruscamente en torno al 60%. Es el momento de hacer la primera comida pues ahora la podremos digerir. Te desplazas sobre las copas buscando frutos y brotes tiernos que comer. Por fin localizas un buen huerto y comes hasta casi reventar, de hecho tu barriga ha duplicado su volumen. Llega el mediodía y para digerir, una buena siesta.

La temperatura se acerca a los 50ºC y decides abrir la boca levantando la cabeza para que la brisa refrigere los múltiples capilares que se hayan bajo las mucosas, una experiencia refrescante… De repente, percibes el olor a amizcle que desprende la cloaca de una Boa constrictor. Mal asunto. Abres los ojos y examinas tu alrededor sin moverte ni un milímetro. Ahí está, a tan solo un metro, debe llevar una hora de acecho y tú sin enterarte. Empieza a contraer el tercio anterior formando dos eses, ya es cuestión de segundos, poco tiempo para una estrategia. Giras brúscamente sobre ti mismo y con un impresionante golpe de cola sobre la rama, saltas al vacío dejándote caer 35 metros en vertical ganando, eso sí, unos cuantos en horizontal timoneando con tu cola hasta zambullirte en el agua. Menos mal que eres un estupendo nadador y plegando las patas sobre tu cuerpo serpenteas a buen ritmo hasta la orilla.

Vaya, vuelve el frío y con la barriga llena. Debes trepar de nuevo pero ya no es necesario llegar arriba, a esta hora a diez metros del suelo estamos a unos 32ºC y la humedad se mantiene alta. Acabas la digestión y empiezas a buscar comida otra vez. Es media tarde y los vegetarianos deben comer varias veces al día, con suerte. Como cada tarde en esta época del año, empiezan a formarse nubes rápidamente y conviene apresurarse. Estalla la tormenta y decides pasarla encaramado a una rama. La temperatura comienza a descender de nuevo y seguramente cuando el aguacero pase podremos volver a insolarnos un rato antes de buscar un lugar seguro donde dormir.”-

 

 

Iguana, cría

© ACG. Zootecnia doméstica. Der. Res.

Creo que a estas alturas, ya te habrás hecho una idea de lo dependiente que puede ser un reptil del clima que le rodea. Al menos esa ha sido mi descarada intención. En esencia, quiero quitarte de la cabeza la tan extendida idea de que uno puede mantener una iguana atada a una rama y a base de lechuga o sacarla a pasear en el momento y lugar que nos dé la gana. Ya es un gran paso. En este momento, tu futura iguana empieza a tener ciertas probabilidades de llegar a adulta y, si le das espacio y una buena alimentación, crecerá mucho más hasta alcanzar los casi dos metros de un macho adulto. He dicho bien, un animal de estos en cautividad puede llegar a los 180 Cm sin obtener ningún record. No es cierto que si el terrario es pequeño se queda pequeña. ¿Todavía crees en gnomos? Simplemente se atrofia hasta morir tras una agonía que puede durar años: Tan imperdonable como frecuente. Hay que informarse de lo que se compra. Un terrario definitivo para una iguana cuesta unas treinta veces su valor y tal vez no todos los comerciantes te lo harán saber cuando pagues veinte euros por un precioso ejemplar de 25cm.

 

Sin duda una introducción un poco larga y complicada pero nos permite asumir muchos conceptos que desarrollaremos a lo largo de este capítulo. Después de darle muchas vueltas, he decidido compartimentar la teoría en varios apartados que trataremos de forma superficial pero incidiendo allí donde se precise. En primer orden, trataremos las especies o llamémoslos grupos, en detrimento de la sistemática zoológica, de animales que se pueden mantener con éxito en terrario y para poder hacerlo con un poco de conocimiento, nos centraremos en conceptos como el climahábitats, sustratos o suelos, el tratamiento de la luz y como no, la alimentación. Pese a ser todo ello parte teórica, los vínculos con aspectos técnicos o prácticos serán constantes. Así resultará más ameno y útil.

Si quieres teoría en abundancia, puedes recurrir a la escasa bibliografía, más abundantes tesis y sobretodo la web en cuyos foros, aparte de alguna que otra barbaridad descubrirás que abundan los chalados como nosotros. Será conveniente que recuerdes las extrañas “vacaciones” que te propuse anteriormente porque nos servirán de referencia a lo largo del trayecto.

Antes de finalizar, debo tranquilizarte ante el “empacho” de datos climáticos y etológicos (De comportamiento) que acabas de padecer. No es nada difícil mantener una iguana, pero si no la adecuas convenientemente resultará imposible. Y si lo haces sólo una vez y lo haces bien, tienes iguana para largo con el mínimo de problemas.

Por ahora, la teoría (Que no lo es tanto) se ha estructurado así:

Ir a El hábitat (Biotopos)>

Ir a El suelo>

Ir a El clima (Clima y microclima)>

Ir a La luz>

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