Estrategias reproductivas anfibios y reptiles

Estrategias reproductivas anfibios y reptiles

Hemos comentado casos de oviparismo y viviparismo, pero el tema es bastante diverso y está cargado de excepciones así que aquí haremos algunos apuntes de interés.

 

SAURIOS (Saurópodos, lagartos)

 

Anguis fragilis, cría

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

Entre los saurios abundan los casos de viviparismo aunque mayoritariamente son ovíparos. Practican la fecundación interna mediante los dos hemipenes del macho tras un cortejo más o menos complejo según la especie y en el que intervienen complejos mecanismos hormonales y olfativos en los que aparecen las feromonas expelidas en los poros femorales y preanales de los machos. Una hembra puede aparearse con varios machos e incluso en algunos casos, fecundar diferentes huevos con diferente esperma para conseguir una mayor diversidad genética en su descendencia. Muchas especies pueden retener el esperma en su interior durante meses e incluso años. En algunos casos conocidos (Varanus komodoensis, Basiliscus plumifroms, etc…) encontramos poblaciones formadas exclusivamente por hembras (Partenogénesis). Éstas duplican su material genético generando clones idénticos a ellas mismas que dan lugar a un 100% de hembras. A menudo la ciencia-ficción tiene mas de ciencia que de ficción…Una vez fecundadas, las especies ovíparas buscarán un lugar idóneo para la puesta que podrá ser dependiendo de la especie bajo tierra, entre piedras o cortezas, pegados a un sustrato vertical e incluso fabricando un nido de material vegetal en descomposición cuya actividad bacteriana proporcionará la temperatura (Caiman. Cocodrílidos).

 

Lacerta schreiberi, cría

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

Puesta de microsaurio (Lagartija. Podarcis sp.)

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

La incubación puede durar de pocas semanas hasta muchos meses. Salvo los cocodrilos, no prestarán atenciones a las crías eclosionadas que serán ya independientes en el momento de nacer y tras reabsorber el saco vitelino, una bolsita de alimento adherida al abdomen. Los saurios vivíparos abundan. La mayoría pertenecen a la familia de los escincos (Scincidae) y ánguidos (Anguidae) como los géneros Tiliqua sp. o Anguis repectivamente. Excepciones debido a la gran altitud y la dureza de su clima serían la lagartijas vivíparas (Lacerta vivípara), etc… Foto sup. der. Cría de días de Anguis fragilis. Vivíparo. Foto izq. Puesta de microsaurio (Lagartija sin determinar, Podarcis sp.) encontrada bajo una losa de piedra. Der. Cría Lacerta sp. (Belesar, Lugo).

 

OFIDIOS (Serpientes)

 

Natrix natrix, cría

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

Muy similares en cuanto a estrategias reproductivas a los saurios, los ofidios también pueden ser ovíparos o vivíparos. Presentan por tanto grandes similitudes respecto a estos. El cortejo previo, la fecundación interna mediante hemipenes, gestación de huevos o crías ya formadas no difieren en mucho lo ya descrito para los lagartos. La puesta de los huevos casi siempre se produce bajo sustrato aunque en ocasiones son simplemente depositados en cavidades. Sorprenden las “orgías” o reproducción en grupo de algunas especies que pueden concentrar hasta cientos de ejemplares copulando (Thamnophis sp.). También se da la puesta colectiva en cavidades idóneas de grandes grupos de hembras (Crotalus sp. Natrix sp. etc…) que han dado lugar a expresiones populares como el “Nido de serpientes” muy común en el mundo anglosajón. Es bien conocido el cuidado de la puesta por parte de algunas pitones que mantienen la temperatura de los huevos mediante contracciones musculares basadas en el mismo principio de la termoregulación de los mamíferos y que no dudan en atacarnos ante cualquier intento de acercamiento. La duración de la incubación o gestación es variable en función de la especie y las crías recién nacidas o eclosionadas requieren de unas horas para practicar el movimiento coordinado de la gran cantidad de paquetes musculares vinculados a su larguísima espina dorsal mediante las costillas. Este movimiento asíncrono puede darse tan solo en el interior del huevo ya rasgado o durar tan solo minutos o días  tras el nacimiento y es totalmente normal. En este momento ya estarán preparadas para enfrentarse a la vida. Las especies venenosas lo son en mayor o menor grado desde  que nacen. Foto arriba der. cría de pocos días. Natrix natrix.

 

QUELONIOS (Tortugas)

 

Testudo marginata, eclosión

© Mayer Richard. CCBYSA3.0

No se conocen casos de viviparismo en la tortugas. Practican una dificultosa fecundación interna tras un aparatoso cortejo que se ve facilitado por la presencia de un gran órgano reproductor masculino cuyo tamaño sorprende. Morfológicamente la cópula presenta dificultades sobretodo en especies de caparazón abultado o en cúpula. Los machos de algunas especies desarrollan largas uñas delanteras para poder abrazar superiormente la parte frontal de las hembras (Trachemys sp. etc…). Las tortugas marinas se pueden acoplar ventralmente en un abrazo siendo la hembra, de mayor tamaño, la que mantiene la estabilidad e incluso la natación. Los mordiscos tambien son frecuentes como en la mayoría de reptiles y sorprenden los fuertes soplidos de los machos de tortuga de tierra (Testudo sp. etc…). Ponen huevos siempre bajo sustrato que pueden ser de cáscara apergaminada hasta muy dura como las aves. La incubación puede llegar a hibernar o estivar prolongándose durante muchos meses en algunos casos. La eclosión es lenta y el saco vitelino de gran tamaño, es reabsorbido en bastantes días o semanas según el caso. Incluso en el caso de las tortugas marinas y los galápagos (Tortugas acuáticas) el vínculo con la tierra firme se mantiene siempre inalterable en materia de reproducción y no hay excepciones en este sentido. Todas las tortugas ponen huevos y todas ellas lo hacen enterrándolos en tierra firme allí donde las condiciones de humedad y temperatura sean óptimas. (Foto: Nacimiento de Testudo marginata)

 

ANUROS (Ranas, sapos)

 

Hyla meridionalis, puesta

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

El ciclo reproductivo típico que no exclusivo, comienza con el celo. Los machos cortejan a las hembras emitiendo el croar característico hasta que éstas, atraídas por su insistencia aceptan la cópula llamada amplexo (Foto 2) que se puede producir tanto en tierra como en el agua. El macho se sube a la hembra y la abraza. El abrazo puede durar días y cuando la hembra es estimulada se acerca al agua, a la ribera o incluso amasa un nido de espuma sobre algún sustrato colgante como ramas, hojas, etc… depositando los huevos. La freza suele consistir en masas de huevos, cordones (Foto 3) e incluso huevos sueltos. La transparencia de los huevos permite ver el desarrollo de los embriones que eclosionan en forma de larva, llamada renacuajo (Foto 4). En este estado son mayoritariamente vegetarianos o carroñeros. Se adhieren gracias a su boca en forma de ventosa y roen mediante unas pequeñas placas córneas a modo de dientes. Su rudimentaria respiración es exclusivamente branquial. Con el paso de los días desarrollan las patas traseras primero y delanteras después reabsorbiendo los tejidos de la cola. Es la metamorfosis que les preparará para la vida anfibia o terrestre. Sus pulmones se formarán completamente y saldrán a tierra como diminutas crías idénticas a sus padres (Foto 5). Existen casos en los que la hembra incuba sus huevos bajo la piel (Pipa sp.). Machos que acarrean los huevos en cordones entre sus patas traseras (Alytes sp.). Reproductores que protegen la puesta y hembras que alimentan sus renacuajos con huevos sin fertilizar (Dendrobates sp., etc..). Especies habitantes de los torrentes rápidos que practican la fecundación interna para no perder el esperma (Ascaphus sp.). E incluso casos de renacuajos “mutantes” que antes de metamofosearse desarrollan fuertes mandíbulas para alimentarse de sus hermanos y acelerar el desarrollo en climas áridos (Scaphiopus sp.). Foto sup. der. puesta de Hyla meridionalis.

Bufo bufo, ciclo reproductor

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

 

Arriba, ciclo reproductivo de Bufo bufo (Sapo común).

URODELOS (Tritones, salamandras)

 

Pleurodeles sp., larvas y huevos

© Celine Guillemin. CCBYSA3.0

Entre los urodelos existen menos estrategias conocidas que en los anuros pero no menos asombrosas. Mayoritariamente, aparece el celo y los machos cortejan a las hembras, casi siempre en el agua. Complejos rituales (Fotos 2 y 3) preceden a la transmisión del espermatóforo (Bolsa de esperma). Cuando la hembra se muestra receptiva, el macho deposita un espermatóforo en el sustrato que recoge la hembra con sus patas traseras e introduce en su cloaca. Existen raros casos de amplexo y transmisión directa (Euproctus sp.). La hembra pone los huevos uno a uno envolviéndolos en las hojas de plantas acuáticas. Raramente adheridos a la parte inferior de las piedras del fondo de los torrentes (Chioglossa sp.) e incluso en masas (Ambystoma sp.). Se conoce muy bien el caso de una especie vivípara (Salamandra salamandra no pone huevos sino que pare sus larvas eclosionadas en el agua) y que, a partir de cierta altitud y dada la inclemencia del clima, no solo gesta los embriones sino que desarrolla las larvas en su interior para parir pequeñas crías totalmente metamorfoseadas e independientes ya en tierra. Cuando eclosionan los huevos aparecen las larvas cuya extraña apariencia nos recuerda a las criaturas extraterrestres que el cine nos viene representando desde hace décadas. Tienen la morfología de los padres pero con un sistema branquial externo desarrollado que irán reabsorbiendo durante la metamorfosis. No siempre se da la metamorfosis en los urodelos y esporádicamente viene siendo noticia el descubrimiento de alguna población neoténica es decir, cuyos adultos se reproducen sin haberse metamorfoseado, de alguna que otra especie. El ejemplo mas común es el ajolote. Hay que decir que un urodelo en fase larvaria es capaz de regenerar extremidades completas en caso de amputación. La mayoría de ellos salen a tierra en este momento por vez primera pudiendo llegar a ahogarse de no facilitarles la salida del medio acuático. Todas las larvas de urodelo son depredadoras de zooplancton y pequeños organismos y larvas. Foto arriba der.: Larvas (Izq.) y huevo (Der.) de Pleurodeles waltli.

T. helveticus, ciclo reproductor

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

 

Arriba: Secuencia de imágenes que muestran buena parte del ciclo reproductivo típico de un urodelo (Triturus helveticus). 1- Hembra adulta fase terrestre. 2- Persecución de cortejo. 3- Ritual de cortejo. 4- Larva próxima a la metamorfosis (presenta branquias). 5- Joven recién metamorfoseado.

 

REPRODUCCIÓN ESPONTÁNEA EN TERRARIO-TENDENCIAS

 

Puesta microsaurio

© RCG. Zootecnia doméstica. CCBYSA3.0

Es más un concepto que no un método pero ciertamente es una de las metas de muchos aficionados y científicos y parece que va mas allá del aspecto técnico. Probablemente  la concepción de la estabulación se esté confabulando con modernas teorías de carácter filosófico. Se estan creando en diversas partes del globo (Parece que Suiza va en cabeza) macroinstalaciones que reproducen hasta varios biotopos de un ecosistema entero. El concepto es sencillo. Gran volumen, gran estabilidad de parámetros climáticos, gran biodiversidad y la mano del hombre para provocar y corregir desequilibrios. Se trata de invernaderos colosales en los que la producción de alimento es a escala natural, simplemente se pretende establecer una cadena trófica natural que requiera la mínima intervención. Los proyectos son recientes y quizás el mas avanzado sea el suizo pero todavía es pronto para extraer conclusiones. En otro ámbito y a otra escala sí que tenemos experiencias en este sentido y algunas se remontan a muchos años atrás.

 

Anolis sagrei

© ACG. Zootecnia doméstica. Der. Res.

Casi todos los aficionados que llevan tiempo en esto conocen de algún caso de reproducción en terrario fuera de control y de forma espontánea. Intenté durante años reproducir Cynops orientalis sin resultados y un buen día apareció una clienta con las larvas y cara de póquer preguntándome si eso eran crías de tritón. Las había sacado del agua de un acuaterrario que para ella era un pequeñito invernadero de helechos de 38 litros!!!. Es, si me permiten la expresión, un auténtico gustazo encontrar ejemplares juveniles donde sólo había adultos y que además prosperen y debo admitir que de joven invertí grandes dosis de tiempo y esfuerzo, a falta de recursos y espacio, en esta cuestión, implicando a menudo a los  que me rodeaban y que en varios casos, acabaron convirtiéndose en cómplices.

 

Coleonyx mitratus

© ACG. Zootecnia doméstica. Der. Res.

Valgan como ejemplo mi abuela paterna que con 70 años contaba los días para retirar los alevines que ella misma alimentaba justo antes de la siguiente freza de algún cíclido o mi suegra anotándome qué ejemplares de Pachitritón breviceps habían celebrado el cortejo. La cuestión es que, como ya comenté en algún rincón de este trabajo, conseguimos un acuaterrario de medianas dimensiones en el que no introducíamos ni alimento ni fertilizantes, solo agua y electricidad y a cambio, debíamos esquejar los Ficus pumilla, Spathiphyllum, Fontinalis, etc.. que se obstinaban en levantar las tapas y obturar conductos. Y aunque no conseguimos reproducir sus escasísimos animales (Falta de hibernación), tampoco los tuvimos que alimentar y su estado físico era espectacular gracias a las colonias de Eisenia phoetida, Enchitraeus albidus, límacos varios, Acheta domestica, generaciones espontáneas de drosófila, etc…

 

Ptychozoon, cría

© ACG. Zootecnia doméstica. Der. Res.

Fue varios años después ya en mi propio negocio cuando tuvimos la suerte de asistir a varios casos de reproducción “espontánea”, uno de ellos al parecer pionero sin saberlo. De los cerca de cien terrarios que disponía el establecimiento en la zona pública, una veintena eran de exposición cuyos animales y plantas no estaban a la venta (Un extraño pero rentable enfoque comercial, ciertamente…). El paso del tiempo y la escasa intervención en estos terrarios hizo reproducirse (Que ahora recuerde) a Gecko gecko, Anolis sagrei (Foto arriba izq.), Anolis carolinensis, Paroedura pictus, Coleonyx mitratus (Foto arriba der.) , Mabuya multifasciata, Ptychozoon kuhlii (Foto izq.), Thamnophis sirtalis y Draco volans. Encontramos puestas (Que no prosperaron) de Basiliscus vittatus, Physignathus cocincinus, Gecko vittata, Rhinoclemys pulcherrima, Sternotherus odoratus y Terrapene carolina hasta donde me llega la memoria. La conclusión que extraje en ese momento fue que un terrario sobredimensionado, bien plantado, con la mínima manipulación, un buen ajuste de parámetros climáticos y tiempo de por medio puede ser la clave para reproducir una especie difícil:

Allá en el año 1997 al parecer, no se tenía constancia de nacimientos de Draco volans. Varios años después la sorpresa fue nuestra cuando se anunció a bombo y platillo el primer caso, mucho más meritorio que el nuestro porque nosotros no hicimos nada para conseguirlo ni documentarlo… o quizás sí, pero desde luego sin saberlo. Desde aquí quiero animar a todo aquel que pueda a montar terrarios grandes, bien plantados y con muy poca población animal (La mínima) con el fin de reproducir un biotopo y que éste sea el que nos reproduzca a nuestros animales. Esta es la filosofía. La misma del acuarista de arrecife, pues al fin y al cabo son cada vez más los que sostienen que el conjunto de la vida en la tierra es de por sí un macroorganismo.

 

Algunos ejemplos de métodos de cría de reptiles y anfibios:

Ir a Cría de Testudo marginata>

Ir a Cría de Python sebae>

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